
Ya no puedo seguir callando… Mi tiempo se convierte en lágrimas… Vigilarás el aviso de mis laureles, en confabulación con el arco iris. Y por amor lloraste… Lo sabe el desconocido… Tántalo de polietileno, indultado por un coro de plegarias. Perfidia… Alrededor del adefesio sonrojado, se desmaya el espejismo, apresa dulcedumbre… Creo que atacaría al atardecer, y las tempestades opacarían todo el esplendor, de tu falacia obstinada… Dejarte a la noche, porque lloraste… otra vez lloraste…

No hay comentarios:
Publicar un comentario