sábado, 3 de enero de 2009


Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
que su sueño era una casita
pequeña, como para ella,
que tubiera al frente un jardín,
con temblorosas madreselvas.
El gigante amaba en gigante.
Su mano, agrandes obras hechas,
mal podía construir los muros
ni usar el timbre de la puertade una casita de jardín
con temblorosas madreselvas.

El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña
muy pronto se cansó, mimosa,
de tan desmesurada empresa
que no concluía en un jardín
con temblorosas madreselvas.

Adiós, ojos azules, dijo.
Y, con graciosa voltereta,
del brazo de un enano rico penetró en la casa pequeña,
que tenía al frente un jardín
con temblorosas madreselvas.

El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñecas
que al frente tienen un jardín
con temblorosas madreselvas. ♥

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