
Le pedí la llave del huerto de su boca...
-No la tiene nadie- me dijo...
En el amor no voy de flor en flor, de oca en oca... y sólo beso cuando me toca. ¡Bueno es el olvido cuando alguien lo amenaza!... Aquel día, Cupido pensó: "Me voy de casa", y nos clavó dos flechas en pleno corazón, bendito veneno. ¡Qué suerte para mí que así, por las buenas, no habiendo Luna Llena se diera porque sí!... Me prometió una noche y fueron mil, me dio una Nochebuena en pleno Abril. Me quise morir trepando por su falda, me quedé a vivir
en un lunar de su espalda... y hasta hoy nos dura el hechizo. ¿Qué nos dio aquel bebedizo? Escapamos juntos del país de la rutina. Un coche de punto nos condujo hasta la esquina del amor.
-¡Deprisa, cochero!... Llévenos usted al extranjero..

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